Compromisos esenciales por la salud mental: Sin salud mental no hay salud


Este Manifiesto ha sido elaborado por la Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría (SARP), para conmemorar este 2011 el día de la salud mental que se celebra el 10 de octubre a nivel mundial. Sus fines son concienciar de que con gestos cotidianos es posible incrementar la salud mental de cualquier miembro de la sociedad y, tambien, trabajar en mejorar la actitud y comprensión hacia la enfermedad mental. Así, en sintonía con la OMS (Organización Mundial de la Salud), queremos que contribuya tanto a una mayor calidad de trato a estas personas como a defender sus derechos.

Abogamos por una mayor atención de la ciudadanía hacia unas enfermedades que todavía en el siglo XXI siguen siendo vistas y consideradas la mayoría de las veces desde prejuicios y rechazo así como desde la ignorancia más propia de otras épocas. Todo ello paradójicamente teniendo en cuenta que casi 1 de cada 5 personas padece o padecerá a lo largo de su vida algún trastorno mental.

Por consiguiente los profesionales de la SARP y las instituciones firmantes de este Manifiesto (rellenar con los firmantes…………..) sentimos la responsabilidad de hacer saber las siguientes consideraciones:

1. El malestar psíquico forma parte inherente de la vida. Cuando aparece es el complejo resultado de múltiples factores entre los que figuran la historia y las circunstancias personales, las condiciones ambientales y factores constitucionales. Ello hace que sea esencial seguir pautas y hábitos de vida saludables (en alimentación y sueño, actividad física e intelectual, relaciones sociales, trabajo, iempo libre….) ya que está claramente demostrado que así disminuye el riesgo de aparición de enfermedades mentales.

2. En todas las edades de la vida puede aparecer sufrimiento psíquico pero, por su singular presentación y especial vulnerabilidad, es conveniente en los niños, adolescentes y ancianos prestar especial atención a su detección por parte de familiares, educadores, cuidadores y sanitarios.

3. Es imprescindible y justo un compromiso serio de trato digno y no discriminatorio hacia los individuos con enfermedad mental por parte de todas las personas e instituciones que trabajan o conviven con ellos. Pero, por su importancia en la creación de opinión pública, especialmente hacemos un llamamiento a los medios de comunicación y cuantas personas tienen acceso a divulgar su opinión en éstos, para que eliminen definitivamente el uso de frecuentes contenidos o términos estigmatizantes y equívocamente alarmistas.

4. Una sociedad como la nuestra donde se ha dado en pocos años una revolución tecnológica que ha favorecido el acceso sencillo a útiles herramientas altamente tecnificadas (medios audiovisuales, internet, telefonía, vídeojuegos, etc.) debe valorar en los entornos familiar, educativo y social el peligro para la salud psíquica de una utilización incontrolada e indiscriminada de éstas, especialmente en las edades más tempranas. Informamos de la necesidad de un uso cuidadoso de estos instrumentos técnicos, que están provocando un significativo impacto en las conductas y a otros niveles, para evitar una merma de la salud mental individual.

5. Está científicamente demostrado que el consumo de drogas puede constituir en sí mismo una enfermedad mental y además puede producir y empeorar el curso de otras enfermedades mentales. La generalización del uso de drogas, así como la banalización y negación de los riesgos asociados especialmente a las mal llamadas “blandas”, está provocando la no percepción por parte de la sociedad de graves consecuencias para la salud física y mental. Esto, que sí estamos observando sin duda alguna los profesionales sanitarios, creemos hace urgente que por parte de las administraciones competentes se trabaje en divulgar información veraz del peligro del consumo de todo tipo de tóxicos.

6. La medicalización excesiva del sufrimiento psíquico, la tendencia creciente hacia la psiquiatrización de problemas cotidianos que no son en esencia trastornos mentales y la masificación creciente en el consumo de psicofármacos, como su consecuencia más directa, es una acuciante labor pendiente de cambio que atañe tanto al modelo sanitario, a los profesionales y a los propios usuarios del sistema público de salud por ser éstos demandantes con frecuencia de una respuesta inmediata y sanitaria. Además, la incorporación de la asistencia de los enfermos mentales en el sistema público de salud ha sido la última en producirse en el Estado Español por lo que, a sabiendas de las carencias que éste retraso ha comportado, es fundamental un compromiso explícito de cuantas administraciones y profesionales intervienen de una u otra forma en su abordaje y en la investigación relacionada, con el fin de alcanzar el nivel de desarrollo que sí tienen otras disciplinas sanitarias.

Zaragoza, 10 de octubre de 2011.

Suscriben el manifiesto:

SARP (Sociedad Aragonesa y Riojana de Psiquiatría)